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"Cuando logré poner orden en mi vida, todo cambió"

18 de juny de 2026 per
"Cuando logré poner orden en mi vida, todo cambió"
Raquel Venque

Quienes vivimos de cerca el mundo del deporte, especialmente el de alto rendimiento, sabemos que la disciplina, la constancia, el esfuerzo y las renuncias son parte fundamental del camino. Dicen que, si quieres alcanzar la cima, ese es el precio a pagar. Pero me pregunto: ¿realmente funciona?

Si bien estos valores son esenciales para lograr el éxito, a menudo olvidamos un aspecto crucial que puede echar por la borda años de trabajo en un instante: antes de ser deportista, eres persona. Esta es una realidad que muchos ignoran hasta que la vida misma los obliga a detenerse y reflexionar. 

A lo largo de mi trayectoria como psicóloga del deporte, he trabajado con deportistas de alto nivel de diversas disciplinas. Muchos de ellos, a pesar de su impresionante rendimiento físico, se encontraban atrapados en un caos emocional y mental que les impedía alcanzar los resultados que deseaban. Llegaban a consulta con síntomas de ansiedad, estrés y bloqueos que los frenaban. Se exigían resultados extraordinarios sin darse espacio para el autocuidado. Fue entonces cuando comprendí que, si no ponían orden en su vida personal, tarde o temprano su rendimiento deportivo se vería gravemente afectado. 

 “Ahí entendí que la clave es el equilibrio” 

Lograr el máximo rendimiento no se trata solo de entrenar más horas o aumentar la intensidad de los ejercicios. La verdadera clave está en el equilibrio: cuidar el cuerpo, la mente y las emociones. Poner orden en la vida significa atender todas las áreas que nos conforman: establecer límites saludables, gestionar bien el tiempo, fortalecer la autoestima y mantener relaciones sanas. Cuando un deportista encuentra este equilibrio y, fuera del campo, está en calma, su rendimiento mejora de manera natural y sostenible. 

Uno de los mayores errores en el deporte es centrar toda la atención en los logros y las metas, dejando de lado a la persona detrás del deportista. Sin embargo, un deportista en armonía consigo mismo maneja mejor la presión, se recupera más rápido de las derrotas y disfruta mucho más del camino. 

Más allá de las victorias y los récords 

Es fundamental entender que la identidad de un deportista no debe definirse únicamente por sus victorias o récords. Cuando toda la autoestima se basa en el rendimiento, cualquier lesión o fracaso puede afectar profundamente la confianza en sí mismo. Aquí es donde el bienestar emocional juega un papel clave en la resiliencia y en la capacidad de afrontar desafíos.  

Por eso, mi recomendación para cualquier deportista, entrenador o profesional del área es clara: antes de exigir resultados, asegúrense de que la persona detrás del deportista esté bien atendida. Esto implica brindar apoyo emocional, fomentar la autocompasión y recordar que el descanso y la salud mental son tan importantes como el entrenamiento físico. 

woman in black jacket standing on road during daytime

Si eres deportista, te invito a reflexionar: ¿Estás cuidando a la persona que eres más allá del deporte? Si la respuesta es no, quizás sea momento de hacer un alto, reorganizar prioridades y recordar que el bienestar integral siempre será la mejor estrategia para alcanzar el máximo rendimiento.

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